20 años de Rock al Parque:
TODO EN EL NOMBRE DEL ROCK AND ROLL…
Texto por: Javier Barrero
Fotos por: Carlos Reina, Gustavo Quintero, Alejandro Fajardo y Yisell Martínez.

Han pasado 20 años desde que a tres personas: Berta Quintero, Julio Correal y el cantante de la Derecha, Mario Duarte, se les ocurrió crear un evento masivo en el que el eje principal fuese la música, en este caso en particular, el Rock, y para ser más puntual, una ventana para el Metal.
Ya existían proyectos piloto, los llamados “Crea Rock”, en ellos los espacios estaban disponibles para los sonidos más pesados del Rock. En 1995 el alcalde de ese momento, Antanas Mockus, le da vida a Rock al Parque (RAP) en la Plaza de toros la Santamaría, con la particularidad de que se cobró por la entrada. En esa ocasión se destaca la presencia en el cartel de Seguridad Social de España, Fobia de México y por Colombia, la Derecha, Morfonia y Aterciopelados, entre otros.
Para 1996, el festival pasa a ser de entrada libre. Política pública. Bien, eso es historia. En este 2014 el compromiso era celebrar a lo grande 20 años de vida de este espacio. Mucha responsabilidad. A partir de 2011 Idartes (Instituto Distrital de las Artes), ha sido el encargado de darle corriente a esta política pública. Como muchos eventos, RAP no ha sido la excepción para ser blanco de críticas, en su mayoría negativas. Se le ha tildado de rosquero, excluyente, sesgado y con poca participación de Metal en la programación.
Con todos esos antecedentes, Idartes asumió el reto de hacer el mejor RAP de la historia. ¿Lo consiguió? Solo la historia lo dirá. Lo cierto es que para tratar de crear una programación llamativa, la organización optó por nombrar como curador a Chucky García, un respetado periodista musical muy afín a este festival. La tarea de García no fue fácil: Tratar de complacer a los públicos que convoca este espacio. En la rueda de prensa de presentación del evento el curador explicó brevemente los argumentos que tuvo en cuenta para la parrilla final de RAP 2014.
Palabras más, palabras menos, dio a entender que este año, además de una programación altamente pesada, habría un componente académico fuerte y una oportunidad de escuchar a periodistas musicales de otras latitudes en el llamado Foro de Periodismo Musical.
Rock al Parque, es, tal vez, de los festivales al aire, el que genera más pasiones. De los otros casi no se conoce resistencia, de Jazz al Parque, de Salsa al Parque y de Ópera al Parque pocos contradictores se conocen. RAP es amado y odiado. Amado por quienes tal vez no cuenten con la posibilidad económica de pagar boletas costosas para ver grupos de Metal de primer nivel y odiado por los más radicales, aquellos que su capacidad racional no les da para entender que el Metal es una consecuencia, es una parte normal del desarrollo de la globalización, por lo tanto, dejó de ser ‘Subterráneo’ y ‘Marginal’ desde el momento en el que los sellos discográficos y las mismas bandas entendieron que el Metal, además de ser un fenómeno social, es un fenómeno comercial.
Frente a todo esto Idartes apostó en grande. Trajo grupos de primer nivel. De todos los subgéneros del Rock, incluso sonidos no tan cercanos al Rock, lo que levantó ampolla en muchos.
La programación presentó el acostumbrado sábado dedicado al Metal, con la particularidad de que en su mayoría, para dicha de los metaleros esta vez si, eran bandas de Metal, muchas ya talladitas, otras no tanto, lo cierto es que fueron 11 horas de sonidos fuertes.
Sábado de acero…
Pasada la una de la tarde el escenario Plaza, principal de los tres destinados a RAP en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, presentó en su tarima al “Tributo al Metal Medallo 30 años”, una especie de ‘Pléyade’, si se permite el término, de 13 músicos de primerísimo nivel que escribieron la historia del Metal subterráneo de Medellín a mediados de la década del 80 y otros más nóveles que la siguen escribiendo, los primeros acuñaron el concepto de ‘UltraMetal’, para designar un sonido extremedamente denso, si se quiere cacofónico, pero que marcaría la senda de futuras sonoridades extremas.
De los pioneros de ese estilo estuvieron Víctor Raúl Jaramillo, más conocido como ‘Piolín’, líder vocal y conceptual del universo onírico-musical que él mismo llamó Reencarnación, Ramón Restrepo de Parabellum, para muchos la primera banda de Black Metal del mundo, cantó ‘Guerra Total’ de Blasfemia y ‘Engendro 666’ de Parabellum, ‘Toño’, completó el grupo de los más veteranos, líder de Danger, esa maravillosa banda que en 1987 prensó una de las joyas del Metal Nacional: “Grito de Libertad”, un sencillo en formato de mini LP que incluía dos canciones: “Las Brujas de Salem” y “El inconforme”, precisamente esta última canción fue una de las que sonó en el tributo.
‘Piolín’, como en sus mejores épocas, cantó, o mejor dicho, se despachó contra todo lo que sea sistema y lo que sea enemigo de la libertad…”Traición, traición…aniquilación…sociedad del dólar, sociedad hp…”, ni más ni menos que “Funeral del Norte”, el más joven del tributo tal vez fue Esteban Mejía, de Revenge, él cantó de su banda “Metal Warriors” y de Witchtrap, otra excelente banda de Medellín, “Heavy Drinker”, con la mirada atenta de Hugo Uribe, sentado en la batería, haciéndola casi explotar.
En el bajo estuvo Mauricio Valencia, exReencarnación, la otra guitarra a cargo de Alex Betancur, exRevenge. En tarima también estuvieron David Rivera de Tenebrarum, Juan Carlos Henao, de Tenebrarum y Cromlech, Yoani Mosquera de Posguerra, ellos tocaron ‘Otoños de Alcohol’ de Tenebrarum, luego se les unió Mauricio Londoño de Masacre para hacer las veces de cantante en otro de los himnos del Metal Colombiano: ‘Escudo y Espada’ de kraken.
La presentación continuó con Alex Oquendo de Masacre cantando de su misma banda ‘Brutales Masacres’. Una hora fantástica, llena de evocaciones y de música pesada.
A las 2 de la tarde la tarima del escenario Eco abrió su programación para ver a una de las agrupaciones que generó más expectativa dentro de la escena metalera local: Guerra Total. Lo que hace el grupo es puro R´N’R, a mil por hora, el cantante agudiza su voz hasta que se convierte en algo bastante fuerte. Una hora llena de zombies, de tumbas y de todo el universo que plantea Guerra Total en sus líricas. Poderoso inicio de una tarde oscura en la tarima Eco.
4 pm, después de un descanso, de nuevo al foso. Esta vez para ver a Liturgia, la veterana agrupación de Manizales que sigue en la lucha con su Black Metal bien elaborado, apenas unos minutos para verlos, pues a las 4.15 en el escenario Plaza se presentaba otra de las atracciones del sábado más radical de que tenga historia RAP: El tributo al Metal bogotano.
Mauricio Reyes, exNeurosis, exMasacre, sentado en la batería, Hooseman Adame, de Kilcrops en la voz, Óscar Romero de Kilcrops en la guitarra y David Bermúdez, de Underthreat, iniciaron la descarga con ‘Dios ha muerto’ de Acutor, luego se les unieron Nicolás Bermúdez de Underthreat, Sergio Mariño y Hugo Amaya de Leishmaniasis para seguir descargando Metal hecho en Bogotá. Alejandro Rojas, de Leishmaniasis, Soulburner y Underthreat reemplazó en la batería a Mauricio Reyes, el bajista de Cuentos de los hermanos Grind se apoderó de las cuatro cuerdas, Reínel Bermúdez de Ethereal hizo lo propio con el teclado mientras que Diego Melo, ex Neurosis y cantante de Soulburner, invitó a Roxana Restrepo para que cantaran juntos ‘Melancolía’ de Ethereal. Juan Carlos Burbano, de Ingrand y Sánder Bermúdez, de Neurosis y Ethereal se unieron.
Jorge Mackenzie, de Neurosis, entró a la tarima para iniciar los acordes de ‘Verdum 1916”. Hooseman Adame cantó después de este tema ‘Infiel a dos mentiras’, de su banda Kilcrops. Rodrigo Vargas, de Darkness, terminó con ‘Metalero’ la presentación del homenaje.
El siguiente en la lista del escenario Plaza fue Deep Silence, invitado por los Festivales de Metal, Death Metal denso, potente. Una muy buena descarga de un grupo que viene haciendo las cosas bien. Luego en el escenario Eco la banda de Armenia Luciferian, tal vez la agrupación colombiana más reconocida de Black Metal en el mundo. En Bogotá tenía que demostrar que haber participado en festivales de Metal extremo en Europa no fue producto de la casualidad. Aplastante. Esa sería la palabra para describir la hora que tocó el grupo.
De nuevo en la tarima del escenario Plaza para ver y escuchar a Nile, Death Metal estadounidense hecho con una precisión y técnica propias de unos músicos de primer nivel, encabezados por el guitarrista Karl Sanders y el fabuloso baterista George Kollias. Un deleite absoluto para los oídos escuchar Death Metal tan bien creado. Temas del ANNIHILATION OF THE WICKED y del THOSE WHOM THE GODS DETEST, entre otros trabajos, sonaron impecables.
En el escenario Eco al parecer unos problemas técnicos impidieron que la programación que se estaba desarrollando continuara, por lo que Nosferatu y Thy Antichrist tuvieron que ser reubicados para que se pudieran presentar. Nosferatu en la tarima del escenario Bio y Thy Antichrist en el escenario Plaza.
Apenas unos minutos para observar y sentir la descarga de Patazera en el escenario Bio. Lo que hace el grupo del vocal César López es Metal muy bien mezclado con Hardcore, por momentos evoca esos primeros sonidos contundentes de la Pestilencia. Lo de Patazera es Metal Core con una carga ideológica marcadísima en sus líricas.
Sobre el escenario Plaza Neurosis, invitado especial en esta celebración, pues también se están cumpliendo 20 años desde que se prensó VERDUM 1916, un álbum fundamental en la historia del Metal Colombiano. El encargado de cantar fue el mismo Arley Cruz, vocalista en ese trabajo. La presentación del grupo, impecable. Se le nota bastante el acento español a Cruz cuando habla.

Thy Antichrist…Metal completamente oscuro…

La organización acomodó a Thy Antichrist antes de la banda que cerraba la programación. La parafernalia que rodea a esta banda está a la altura de cualquiera que hace Black Metal en Europa. Radicada en Dallas, Texas (Estados Unidos), esta agrupación en vivo impacta. No solo el maquillaje corporal de su vocalista Andrés Vargas (Thy Antichrist), su música es una sinfonía oscura de himnos absolutamente blasfemos.
Su listado de canciones incluyó, en su mayoría, temas del WICKED TESTIMONIES. Una gran antesala a lo que venía: Exodus. Los estadounidenses, liderados vocalmente de nuevo por Steve ‘Zetro’ Souza, quien regresó para sustituir a Rob Dukes.
En festivales grandes se corren varios riesgos en la parte de producción, uno de ellos es el sonido. Para los de San Francisco (Estados Unidos), sonar bien fue toda una pesadilla. En la mayoría de las canciones la voz de ‘Zetro’ se perdía, las guitarras de Gary Holt, quien hoy también forma de Slayer y de Lee Altus, por momentos no se escuchaban, de ahí a que a pesar de que Exodus es una de las leyendas vivas del Thrash mundial, muchos seguidores no disfrutaron mucho su presentación.
‘Zetro’ hizo un gran esfuerzo para mantener caliente al público. Para ello, se valió de cantar clásicos como “A lesson in violence”, “Strike of the beast”, “Metal Command” y “Bonded by blood” del álbum debut del mismo nombre en 1985. Del PLEASURES OF THE FLESH, el tema homónimo. Del IMPACT IS INMINENT y del FABULOUS DESASTER unos buenos trallazos sonaron.
Así transcurrió el día destinado al Metal. Buenas bandas, buenas intenciones, pero el diablillo del sonido ronda por los pasillos de los grandes eventos para provocar más de un problema y dejar un sabor agridulce en más de uno.
Domingo de rarezas…
Otro festival, otros ruidos, otra gente y otra visión. Después de haber disfrutado de sonidos potentes, densos y pesados, el domingo estuvo destinado a los experimentos sonoros. El Punk de la vieja escuela tuvo sus representantes. Abrió el escenario Plaza Policarpa y sus Viciosas con su discurso ideológico acompañado por una campaña en contra de la violencia a las mujeres. Acto seguido, Salidos de la cripta, Psycobilly, un subgénero que poco a poco gana más adeptos.
I.R.A. se apoderó del escenario para celebrar 30 años de existencia. Viola y Mónica han conservado durante este tiempo la esencia del mensaje contestario Punk. Luego, la sorpresa grata del día: The Casualties, un grupo de Punk contemporáneo, creado en la era de la internet y de la tecnología. Potencia y agresividad podrían describir la música que hace este grupo que está en buen nivel y que supo ganarse al público.
Un merecido descanso para recargar baterías y ver en acción a una agrupación que hace del Core un estilo particular: Pro-Pain. Excelente presentación la de estos estadounidenses. El Sagrado es una banda bogotana que hace Metal Core muy en la onda de Suicidal Tendencies. De hecho, tanto el vocal como el bajista, estéticamente se asemejan a Mike Muir y Robert Trujillo, vocalista y bajista de los Suicidal Tendencies, se insiste, estéticamente.
El turno fue para Carajo, la agrupación de Marcelo Corvalán y Andrés Vilanova, exmúsicos de A.N.I.M.A.L, Hardcore medio guapachoso es lo que hacen estos argentinos.
Cada vez que la Pestilencia pisa Rock al Parque se hace sentir. Para esta ocasión el grupo vino a cantar varias canciones de BALÍSTICA. En medio de cada canción Dilson Díaz no perdía oportunidad para dar su discurso políticamente ‘Incorrecto’. Como nota curiosa, no tocó ni “Fango”, ni “Vive tu vida” ni “Olé”.
Los casi cien mil asistentes vibraron con la energía de la Pestilencia, era apenas lo necesario para escuchar la descarga que seguía: Soulfly.
La formación que lidera Max Cavalera hace Metal contemporáneo, una fusión de sonidos extremos con melodías tribales que le dan una identidad única al grupo del brasilero.
Con todo y eso las canciones que más gozó el público fueron las de Sepultura: “Refuse/Resist”, “Arise” y “Troops of doom”. Cavalera es Cavalera, a pesar de que ya su voz no es la misma. Un final digno para el segundo día de Rock al Parque 2014.
Lunes de resurreción y de enfermedades…
La Etnnia, la emblemática agrupación de Hip Hop bogotana, abrió el tercer día. De nuevo estéticas, sonidos y ambientes diferentes.
Ruídos extraños se escucharon en el último día de Rock al Parque. Lo más rescatable, Cultura Profética de Puerto Rico, Molotov de México con su música contestataria y por supuesto, el gran cierre, Anthrax, los auténticos reyes del Mosh Pit y dueños de una escena enérgica.
“Among the living” inició el viaje hacia el infierno. Fenomenal. Siguió “Caught in a mosh”. Para ese momento ya Anthrax tenía en su bolsillo a los asistentes a la Plaza. “Got the time”, la excelente canción de Joe Jackson continuó con la descarga.
Un homenaje a los pioneros de nuestras tierras “Indians”. Sobre el escenario Anthrax no tiene pierde. Tanto Frank Bello como Charlie Benante, el recién incorporado Jonathan Donais a las seis cuerdas y el eterno Scott Ian con su clásico derroche de energía. “In the end” de su más reciente trabajo WORSHIP MUSIC fue la siguiente. De nuevo a material clásico: “Madhouse”, “Fight’em til’ you cant” nos trajo al álbum más reciente.
El señor Ian presentó la siguiente canción diciendo que era de su banda favorita: ni más ni menos que “TNT” de Ac Dc, tan poderosa en la voz de Belladona como sonaba con la particular voz de Bon Scott. De nuevo Ian habló, esta vez para invitar a la tarima a un viejo amigo: Andreas Kisser, de Sepultura y de los nuevos De la Tierra, el alemán aportó lo suyo para “Refuse /Resist” de Sepultura.
La parte final, con dos temazos: “I´m the law” y de nuevo otra versión, “Antisocial” de los franceses Trust. Anthrax es energía pura, es un repaso por lo mejor del Metal de los 80. El mejor cierre de Rock al Parque en muchos años.
Puntos finales…
20 años de festival. En esta ocasión la programación trató de complacer a todos los públicos. Tal vez por la poca asistencia en las ediciones anteriores en los días de no Metal o por las continuas críticas a la falta de presencia de bandas de Metal y el aumento de agrupaciones de sonidos alejados del Rock.
Sea como sea, 2014 pasó a la historia como la versión en la que el Metal fue protagonista de primer orden. Por ese lado, muy bien. Sin embargo, no todo fue de color negro. Todavía el sonido es algo que dará de qué hablar, todavía se ven en la fosa personas ajenas completamente al ejercicio del periodismo, ‘invitados’ decía en sus escarapelas. Tal vez ese sería un punto para revisar cuando se haga el filtro para adjudicar las acreditaciones. Si bien este medio no alcanzó a cubrir totalmente el festival, trató de reseñar lo más destacado.
Uno de los ejercicios de tolerancia que podría hacerse en otro tipo de festivales. Todo en nombre del Rock and Roll. Saliva en ayunas.

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