Rock al Parque 2018:

METAL, AMADO METAL

Por: Javier Barrero

Fotos: Fredy Navarro / Javier Barrero.

La cita se cumplió nuevamente. Como cada edición desde su inicio en 1995, el Metal fue protagonista de Rock al Parque. Para este año, 2018, el cartel llamaba la atención por su variedad. Pasaba del denso y gutural Death Metal, hasta el radical y crudo Black Metal, sin olvidar el Metal melódico.

Sábado 18 de agosto 3 pm, hora oficial del inicio de la versión 24 del festival gratuito al aire libre más importante de Latinoamérica. Las tres tarimas (Plaza, Lago y Eco), sintieron la fuerza y energía de dos de las bandas que pasaron por convocatoria distrital (Tears of Misery y the Brainwash Machine) y una invitada nacional (Vobiscum Lucipher de Pasto).

 

Buen comienzo, poco a poco los fieles seguidores del ritual del Metal ocuparon sus puestos y empezaron a disfrutar de los sonidos variados de la jornada. En el Plaza, los españoles Angelus Apátrida llegaron con su Thrash vanguardista, con unos pequeños acercamientos al Core. Sobre la tarima los de Albacete la pasaron bien y el público, para ese momento una cantidad considerable, disfrutó cada uno de los temas, presentaron temas de su más reciente trabajo “Cabaret de la guillotine”, prensado este año.

En los otros escenarios Hipoxia (Escenario Lago), en representación de los colombianos en el exterior, tocaron su Death Metal contemporáneo, con mucha calidad, en el Eco, Skull, los thrashers caleños que vinieron a celebrar 20 años de guerra en esto, velocidad y técnica al servicio del Metal.

Si algo debe hacer un medio acreditado en Rock al Parque para cubrir de la mejor manera posible el evento, es moverse. Pasadas las 5 en el Plaza, Masacre, un grupo que no necesita demostrarle nada a nadie, pues sus 30 años en la carretera dan cuenta de una banda curtida, llena de buena música y de una energía que contagia. Los de Medellín, invitados para celebrar el aniversario, tocaron todos los temas del “Requiem”, uno de los mejores trabajos de Metal hecho en Colombia. Todo un honor y un almíbar para los oídos, a pesar de las ganas y de la buena disposición de Oquendo, los dos Londoño, Álvarez y Gómez, el sonido por momentos atentó contra las intenciones de la agrupación. Con todo y eso, Masacre hizo una gran presentación.

En el escenario Lago simultáneamente, Cattle Decapitation, para quien raya estas líneas, lo mejor del festival. La banda de Travis Ryan sobre la tarima despliega virtuosismo, exquisitez y una densidad que muy pocas bandas pueden decir que poseen. Death Metal con progresiones únicas, una actitud y entrega totales por parte del vocal y sus músicos, sumadas a sus letras contestatarias a favor de los animales y una marcada misantropía, en resumidas cuentas, una auténtica cátedra de Metal.

 Otra de las bandas que pasaron por convocatoria distrital, Implosion Brain, se encargó de calentar a los espectadores del Plaza para lo que venía: El Metal melódico de los suecos Dark Tranquility. Cuando los escandinavos se apoderaron de la tarima, cerca de 70 mil almas ya ocupaban el escenario Plaza. La presentación de la banda de Mikael Stanne y compañía colmó las expectativas de quienes fueron a verla y escucharla. Una balanceada mezcla de melodía y pesadez más una puesta en escena que denotaba los casi 30 años de vida musical, dieron como resultado una muy buena presentación.

En la tarima Lago Suffocation trataba de demostrar por qué son una leyenda del Death Metal. En honor a la verdad, lejos está esa época en que la banda encantaba y aplastaba con su contundente sonido y la actitud fenomenal de su vocalista Frank Mullen. Realmente se le extraña. El vocal actual, Ricky Myers, dista mucho en calidad y carisma de Mullen, sin pasar que el sonido actual del grupo por momentos se deja contagiar del Core que tanto gusta a los jóvenes.

La jornada cerró con Dark Funeral, una banda de la segunda generación del Black Metal que tampoco necesita demostrarle algo a alguien. Lo de ellos es Metal oscuro crudo, letras anticristianas y pare de contar. Su repertorio no sorprendió mucho, temas como “The secret of the black arts”, “Vobiscum Satanas” y “The dawn no more rises”, dieron fe (Valga la palabra en este contexto), de buena música. Y pare de contar el sábado.

 

Lo del domingo y lunes fue lo normal. Sonidos alejados del Rock y circunstancias muy particulares, es decir, en particular lo sucedido con Pussy Riot, el dúo panfletario ruso conformado por chicas. Se supone que el público estaba viendo el domingo en la tarima Eco a Pussy Riot, sin embargo, el grupo en su página oficial de facebook daba las gracias a los asistentes a su concierto del domingo en Edimburgo, Escocia.

La explicación por parte de Idartes, entidad organizadora del evento fue simplemente afirmar que Pussy Riot no es un dúo, es un colectivo conformado por chicas y que en este caso en particular se dividió: Una parte tocó en Escocia, liderada por María y la otra se presentó en Rock al Parque, en cabeza de Nadezhda, no sobra decir que María y Nadezhda, al parecer, son las fundadoras del colectivo.

Algo sumamente importante fue el factor incluyente que se notó en esta edición: Por primera vez un artista trans se presentó en el festival. Liniker e os Caramellows de Brasil, algo que habla muy bien del evento en medio de las consabidas críticas por parte de algunos sectores de la prensa que reclaman más presencia del Metal o en su defecto de sonidos que se emparenten más con el Rock. A los que nos inclinamos más por lo puro, consideramos que pudo ser mejor. Algo para finalizar: Ojalá no sea el principio del fin: Hace unos años Rock al Parque iniciaba al medio día. Este año inició en dos de los tres días a las 3 pm. Atentos con eso.

Muy buena la oportunidad que se le dio a puestos de comida y vendedores de productos procesados. Este año los precios se ajustaron más a la realidad nuestra y ya no fue tan difícil conseguir alimentos a precios normales. En particular a un stan de una reconocida caja de compensación. Bien por ella, bien por la organización. Resta lo de siempre, esperar a que la próxima versión, la de 2019, que se va a celebrar en el mes de noviembre, supere a esta, se supone que 25 es un número que vale la pena homenajear. Ojalá no nos equivoquemos.

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