Toda su potencialidad e ingenio, radicalismo, inconformidad, hicieron de Frank Zappa no solo un gran ídolo de masas, sino un héroe capaz de rechazar el manejo inadecuado que se ha tenido del Rock por culpa de su comercialización.

Poeta, filósofo, protestante y gran amante del cine, nació el 21 de diciembre de 1940 en Baltimore, Estados Unidos. Siendo muy joven se marchó hacia California, zona eminentemente rockera. Allí crearía su grupo acompañante “Mothers of Invention”, banda que le dio oportunidad a otros que más tarde se convertirían en leyenda (Deep Purple).
No tardó en fusionar ritmos como el Jazz, Blues, Soul y Rock and Roll para crear un sonido muy particular. A mediados de los 60 se convirtió en un abanderado de campañas contra la masificación de creaciones artísticas, dando como resultado fiestas de amor y paz que en más de una ocasión le causaron problemas.
En uno de sus trabajos atacó directamente a The Beatles, “Estamos aquí solo por el dinero”, se llamó el disco, haciendo una clara alusión a la comercialización de los cuatro de Liverpool, no solo su música, también su imagen y toda la parafernalia creada por Brian Epstein, productor de ellos.
Víctima verdugo
Toda esta actitud rebelde, además de algunos problemillas legales, hizo que sus compañeros de “Mothers of Invention”, lo abandonaran. Zappa se convirtió en víctima de sus propios inventos, se quedó sin grupo. Sin embargo, un genio de su calibre no tardó mucho en crear un nuevo grupo, para así continuar convenciendo al mundo de que la música es un acto espiritual y no una búsqueda de lucro.
Zappa le dio la oportunidad a talentos jóvenes en su banda. Un muchacho tímido, retraído, pero con gran talento, empezaba a mostrarse, Steve Vai, el guitarrista. Con él grabó un par de trabajos e hizo una serie de conciertos memorables.
El 5 de diciembre de 1993 vio la luz del mundo por última vez. Un cáncer en la próstata que le había sido detectado tres años antes le impedía seguir haciendo parte del exclusivo mundo de los vivos.
Zappa combinó magistralmente la música y el arte, dejándonos obras maravillosas como “Waka Jawaca”, donde toda su genialidad está plasmada. Su música es una invitación permanente a encontrarnos con ese ser espiritual y artístico que todos llevamos por dentro, aunque muchos no lo acepten o no lo quieran aceptar.

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